Son 3 chicas en su descanso de mediodía contemplando el mar y su horizonte, descansando la mente y alimentando el corazón. Quizás viendo la infinidad de su labor salvando vidas, con esos pinchazos miles de hogares abrigarán la esperanza de que sus seres queridos sigan con ellos.
Esa tarde en el balneario de Buenos Aires, Trujillo, ese balneario golpeado por el tiempo, donde habitan esas rocas que intentan amainar la furia de la naturaleza, estaban ellas, como 3 rocas más, amainando también la naturaleza. Sus trajes clásicos de azul se perdían con el fondo de un mar, que de olas venían pintadas de blanco, señal de paz.
Tres avecillas surcaron el firmamento rumbo a su indómita migración, dos olas perfectas descansaron en sus miradas; ellas, las chicas enfermeras; reían, las escuché en un ínterin, están felices cavilé – y cómo no!!! … Son ígneas rocas que horas tras días otorgan su tiempo para inocular esperanza, invaluable testigo de un acto que años venideros vendrán a reconocerán su vehemente labor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario